Hay días en los que me despierto, normalmente tras el sonido de la alarma del móvil, preocupado por una cuestión que afecta a nuestro país, a nuestra sociedad, a nuestros iguales. Me disgusta pensar en ciertas actitudes que toma la "gente", cuando se levanta por la mañana.
Yo, normalmente, me levanto temprano, me ducho con jabón (me parece importante aclarar esto, debido al tema del que voy a hablar), me tomo un zumo, me pongo una camisa, unos pantalones, un cinturón, unos zapatos con calcetines y salgo a la calle. Diréis: "Bueno, bien... no hay nada de raro...".
Correcto, esa sería la actitud que una persona normal debería tomar cada día (no necesariamente esta, lo digo como ejemplo, no quiero decirle a nadie lo que tiene que hacer) (<-- Bueno, sí me gustaría... pero desgraciadamente no puedo). Pero hay mañanas que me asomo a la ventana, miro al cielo y se me escapa alguna lágrima sólo de pensar en ciertas "personas" que toman decisiones dañinas para los sentidos de los seres humanos. "Personas", que a diferencia de ellos, no están acostumbrados a llevar una vida limpia, fresca, higiénica y adecuada. De verdad me inquieta pensar en esa "gente" que un momento dado, decide tomar el camino incorrecto de la vida. Hablo, por supuesto, de los hippies.
Los hippies son "gente" que sale a la calle en cholas. Sí, amigos, no os estoy mintiendo... Ojalá pudiera deciros que no es cierto, pero... así es. Salen a la calle mostrando sus negros pies de hobbit, con uñas mugrientas (generalmente amarillas), causando visiones desagradables a los seres humanos. Y es ese el momento, de la decisión que puede marcar sus vidas. Ese momento en el que deciden no ponerse ni zapatos ni calcetines para salir, ese momento en el que se ponen una camiseta sin mangas dejando ver los pelos de debajo de los brazos, y percibir en cualquier momento si están sudando o no, ese momento en el que deciden ponerse unos pantalones anchos (sin cinturón) poniendo la excusa de que "se está más cómodo". Amigos, yo, sinceramente estoy más cómodo en pelotas. Pero antes que en mí, pienso en el trauma que os causaría verme como Dios me trajo al mundo y me ahorro ese tipo de decisiones. Sin embargo, esto no deja de quitarme el sueño por las noches. Pensar que si ellos han tomado este tipo de decisiones, yo también algún día, decida llevar una guitarra a una reunión social y tocar una canción de maná... o dejarme barba, hacerme rastas en el pelo y gritar a pleno pulmón que salvemos a las ballenas. Vivo con el miedo de que llegue el día en el que los "humanos" follen todos con todos sin importar el peso, belleza o higiene de esa "persona". (Leed el título del blog otra vez si os hace falta...)
Por eso, desde mi ordenador, con mis zapatos y mi cinturón, os quiero pedir que me apoyéis en esta lucha contra los porros, las uñas amarillas, las guitarras, el reggae y los pantalones con elástico. Uníos, hermanos, a la gran lucha contra los coloquialmente llamados: Hippies de mierda.